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El hibisco está en todas partes… y tiene una explicación

El hibisco está en todas partes… y tiene una explicación

Hay ingredientes que llevan toda la vida entre nosotros y, de repente, parece que alguien los descubre.

Empiezan a aparecer en bebidas, cóckteles, kombuchas, limonadas, cartas de cafeterías y publicaciones de Instagram. Un día apenas te fijabas en ellos y, al día siguiente, están por todas partes. Con el hibisco está ocurriendo algo parecido.

Su color rojo intenso tiene parte de culpa, desde luego. Es difícil servir una bebida de hibisco sin que alguien pregunte: “¿Y eso qué es?”

Pero el color solo es el principio. Su sabor ácido y afrutado, la posibilidad de tomarlo caliente o muy frío y su facilidad para combinarse con otros ingredientes explican por qué cada vez más personas se están aficionando a él. Aunque en muchos lugares del mundo llevan siglos disfrutándolo.

Hibisco, flor de Jamaica, carcadé… ¿estamos hablando de lo mismo?

Se le puede encontrar con muchos nombres, pero siempre hablamos de lo mismo. La planta que se utiliza habitualmente para preparar esta infusión es conocida como hibisco, flor de Jamaica, rosa de Jamaica, rosella o carcadé, dependiendo del país y de la tradición.

Aquí aparece una primera sorpresa: aunque solemos hablar de “flor de hibisco”, lo que infusionamos no son realmente los pétalos. Son los cálices carnosos que rodean la flor. Una vez secos, adquieren ese tono rojo oscuro tan característico y liberan en el agua un color espectacular.

El hibisco se cultiva principalmente en regiones tropicales y subtropicales. Sus bebidas forman parte de la tradición de muchos países de África, Oriente Próximo, el Caribe y América Central. En México es muy conocida el agua de Jamaica. En Egipto y Sudán se consume como carcadé, tanto caliente como frío. En distintos países de África occidental encontramos preparaciones similares, a menudo acompañadas de azúcar, especias, cítricos o menta. Es decir: nosotros podemos estar descubriéndolo ahora, pero el hibisco no acaba de llegar precisamente.

Ese color no necesita ayuda

La primera vez que se prepara hibisco puro, mucha gente piensa que hemos añadido colorante. No hace falta. Sus cálices contienen pigmentos naturales llamados antocianinas, responsables también de muchos tonos rojos, morados y azulados que encontramos en frutas y vegetales.

En contacto con el agua, el hibisco produce una infusión de un rojo vivo y profundo. En frío, con hielo y una rodaja de naranja o limón… cuesta creer que no estemos ante un refresco elaborado. Sin embargo es una bebida totalmente natural. Y esa es una de sus grandes ventajas en verano: entra por los ojos antes de que hayas probado el primer sorbo.

¿A qué sabe el hibisco?

Esta es la pregunta importante. El hibisco tiene un sabor claramente ácido, fresco y ligeramente afrutado. Puede recordar a los frutos rojos, a los arándanos o incluso a una limonada, aunque tiene una personalidad muy propia.

No es una infusión dulce por sí misma. Esto conviene dejarlo claro porque su color puede engañar. Una bebida de ese rojo tan intenso parece anunciar fresas maduras y mucho dulzor, pero el primer sorbo va por otro camino. El protagonista es el sabor ácido. Precisamente por eso funciona tan bien combinado con frutas, cítricos, menta, jengibre o especias. También acepta un poco de miel o azúcar si prefieres suavizarlo, aunque nosotros empezaríamos probándolo solo para descubrir bien su sabor.

Sin estimulantes

Aunque muchas veces escuchemos hablar de “té de hibisco”, en realidad es una infusión que nada tiene que ver con las planta del té. El té procede de una planta concreta, la Camellia sinensis. El hibisco pertenece a otra planta completamente diferente y no contiene teína. Por eso se puede tomar a cualquier hora del día y es una alternativa interesante para quienes quieren una bebida con sabor y personalidad, pero sin estimulantes. Se trata de una bebida para todos los públicos.

Cómo se prepara?

Como hemos indicado mas arriba, el Hibisco es una bebida perfecta para preparar tanto en frío como en caliente. De esta última forma, la preparación es muy sencilla. Añadimos el hibisco al agua bien caliente y lo dejamos infusionar aproximadamente cinco minutos. Enseguida veremos cómo el agua empieza a teñirse de rojo.

Cuanto más hibisco utilicemos o más tiempo lo dejemos reposar, más intenso y ácido será el resultado. Aquí, como casi siempre, no existe una medida perfecta para todo el mundo. Conviene empezar con una preparación moderada y ajustar después según nuestros gustos. Una cucharada de postre por taza (unos 250 ml) sería una cantidad perfecta. Pero en verano nuestro método favorito es prepararlo directamente en agua fría. Ponemos el hibisco en agua fría y lo dejamos macerar en la nevera durante unas cuatro o seis horas. También puede quedarse toda la noche sin problema. Es lo que llamamos preparación ColdBrew. El resultado es algo más suave y muy refrescante. Después podemos servirlo con hielo y añadir naranja, limón, frutos rojos o unas hojas de menta.

Una advertencia: el hibisco tiñe muchísimo. La bebida, la cuchara y cualquier gota que decida escapar del vaso. Su entusiasmo por el color no conoce límites.

¿Y qué hay de sus propiedades?

El hibisco contiene pigmentos y compuestos vegetales como las antocianinas y otros polifenoles. Por ese motivo se ha convertido también en objeto de numerosos estudios. Pero en Mistelánea preferimos empezar por lo esencial: es una infusión rica, refrescante y muy versátil. No es una medicina ni una bebida milagrosa. Tampoco va a solucionar nuestra vida porque la tomemos en una botella bonita con mucho hielo. Lo que sí puede hacer es ayudarnos a beber algo diferente, disfrutar de un sabor nuevo y sustituir ocasionalmente otras bebidas azucaradas.

Quizá ya lo hayas probado sin saberlo El hibisco aparece como ingrediente en muchas mezclas afrutadas porque aporta acidez, intensidad y un color precioso. Es posible que ya lo hayas tomado combinado con frutos rojos, escaramujo, naranja o frutas tropicales sin prestarle demasiada atención.

En nuestra carta lo puedes encontrar en una de nuestra infusiones más vendidas: Cocktail de Frutas. Pero también aparece en Besos de Fresa y Circus Fruits. El hibisco tiene color, carácter, se puede tomar caliente o frío, combina con un montón de cosas y está super rico.

A veces las modas aparecen sin explicación alguna; en el caso del hibisco hay muchos motivos para que todos el mundo hable de él.

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